Okupar el espíritu libre

Las imbecilidades de la CIA en el Perú

Posted: Febrero 4th, 2010 | Author: Rocío Silva Santisteban | Filed under: Kolumnas | Tags: | No Comments »
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Verónica Bowers y su hija: ambas muertas por "fuego amigo".

Un video de cinco minutos tomado desde el avión de inspección de la DEA ha salido a las pantallas norteamericanas con gran escándalo: en él se demuestra que no hubo contacto directo con la avioneta de una familia misionera antes de balearlos y matar a la madre y a la niña de dos años. Esto sucedió en la selva peruana en 2001.

ABC news ha colgado este video que muestra y presenta la conversación previa entre agentes de la DEA/CIA y militares peruanos en el que, sin mayor constraste de la información de la que sospechaban, deciden convertir a una avioneta sin bitácora de vuelo en un enemigo transportando droga al que deben abatir. Lamentablemente las personas que iban adentro de la avioneta no eran narcotraficantes sino misioneros, y el fuego alcanzó al piloto hiriéndolo y mató a la madre y a la niña.

Como sostiene La República: “como se recuerda el ataque ocurrió el 20 de mayo del 2001, cuando una avioneta de la CIA confundió al hidroavión que transportaba a Jim y Verónica Bowers, y a sus dos hijos, una familia evangélica, con narcotraficantes. La equivocación dejó sin vida a Verónica Bowers y a su hija de menos de un año; y a su piloto, Kevin Donaldson, gravemente herido”.

bowers_FR_B_FRIDAYLos operadores le piden al piloto de la avioneta que vire el rumbo hacia Pucallpa porque no tenían plan de vuelo autorizado. Al parecer esa frecuencia de radio no la escucharon. Se produce la confúsión y en una conversación algo absurda entre un angloparlante y un peruano, el primero comenta que no está seguros si la nave pertenece a los  ”amigos o bandidos”, el peruano o hispanohablante le responde: “bandidos, bandidos” y proceden a dispararle. Se escucha entonces la voz del piloto de la nave que grita: “me han herido” totalmente incrédulo y luego vemos que la avioneta ha caído al brazo de ún río.

La verdad que es un escándalo inconcebible lo que sucedió: una familia de misioneros que venían con buena voluntad y tal vez algo de ingenuidad a trabajar evangelizando en zonas del Perú a los que ni siquiera un peruano llega, son acribillados por soldados inexpertos, y por agentes norteamericanos que “recomiendan pasar a fase tres” sin haber realizado mayores contactos con la nave ni siquiera visuales como se puede demostrar en las imágenes. En un momento incluso los angloparlantes dicen: “I think we are making a mistake” y el otro angloparlante contesta que está de acuerdo. Si estaban pensando que cometían un error, ¿por qué siguieron adelante?

Los errores de la CIA, ya sabemos, se convierten en muerte inmediata e instantánea de personas inocentes, y al final, como siempre, desaparecen bajo la bruma del tiempo y de la burocracia estadounidense.

Pueden ver el video en la página de ABC news http://abcnews.go.com/International/video/cia-shoots-missionary-plane-9733289


Gerontosaurios

Posted: Enero 31st, 2010 | Author: Rocío Silva Santisteban | Filed under: Kolumnas | Tags: | No Comments »

dinosaurios_sombrasUn gerontosaurio no es un animal en extinción. En realidad, es un homo politicus, que debido a la incapacidad o desidia de sus coetáneos, que no contemporáneos, resuelve quedarse en el puesto político que desempeña como líder por los siglos de los siglos. Un gerontosaurio no es un político antiguo ni un setentero necesariamente: un gerontosaurio es alguien que no busca renovar su espacio político ni renovarse personalmente: un ex adolescente militante que vive mirando las luchas anteriores a la Asamblea Constituyente del 79. Alguien que cuando se ve en el espejo espera encontrar al joven barbudo que fue, aun cuando ya no tenga solo entradas sino calvicie franca y redonda. El gerontosaurio es un ser que tiene miedo a la renovación, porque él fue la renovación radical en un momento de su vida, y si para una mujer es complejo aceptar la vejez, para un gerontosaurio es casi un laberinto de intensidades viscosas. Por este motivo muchos gerontosaurios tienen cierta deficiencia de tolerancia a los saurios jóvenes, sobre todo si tienen pasta de líderes.

Yo pensaba que los gerontosaurios eran de izquierda: ¡ahí están tantísimos para demostrarlo! Aquellos líderes que a los 25 años ya militaban y enarbolaban banderas, y eran grandes oradores y hoy, percudidos por la cultura autoritaria, ni siquiera se atreven a escoger a un delfín… Pero estoy completamente equivocada: una ex compañera de la universidad y militante pepecista me comentó que en la derecha peruana el gerontosaurismo llega a niveles peores que en la izquierda: “la misma vejez que opina, organiza, manda, hace caja para sus bolsillos y ¡apaga cualquier intento de renovación!”. ¿Y en el aprismo? Hay manadas de gerontosaurios que alucinan que sus contendores son los “cuarentones” como si esta edad fuera una etapa de la juventud. La verdad que si alguien sostiene que Aurelio Pastor o Carlos Arana son jóvenes, entonces, es un irredento gerontosaurio con briznas de Alzheimer.

Un líder de la tercera edad no es necesariamente un gerontosaurio: por ejemplo Haya de la Torre nunca lo fue. Precisamente porque sabía que lo imprescindible para mantener la política en ebullición es la carne fresca, la mística de los jóvenes, las apuestas por mentes aún no contaminadas por las sumas y restas de los reacomodos electorales. Hoy en día un militante viejo y sabio de izquierda, cuyo nombre no menciono porque estoy segura de que no le va a gustar, pero que para dar ciertas pistas diré que es sociólogo de vocación y no de título e intenta diálogos con los jóvenes permanentemente, es en realidad más muchacho que aquellos que no se enlodan las manos; tiene canas y muchos años a cuestas, pero no pertenece a ninguna familia de reptiles.

Como bien dice el poeta Frido Martin, “el gerontosaurismo es un estado mental”, no una condición temporal. Lo más triste de todo es que hay gerontosaurios-bebés, que con las justas han participado de una asamblea, pero ya llevan las escamas a cuestas y están cambiando por enésima vez de camiseta. Son los más peligrosos.

Esta kolumna ha sido publicada en La República el domingo 31 de enero de 2010, al día siguiente de mi cumpleaños número 47.


Noticias diferentes desde Haiti

Posted: Enero 24th, 2010 | Author: Rocío Silva Santisteban | Filed under: Kolumnas | Tags: | No Comments » Imagen de previsualización de YouTube

Desde Haití llega una carta de un jesuita venezolano en la que menciona cómo los propios pobladores tuvieron que organizarse para recibir la ayuda que estaba llevando la Compañía de Jesús en la zona. Esta carta, que transcribo en su totalidad, da una idea menos estereotipada de los haitianos: no todos son unos salvajes, brutos y  violentos, sino que también, desde diferentes ámbitos, pueden auto-organizarse para recibir esa ayuda que el mundo está dando ante una catástrofe.

NOTICIAS DESDE HAITÍ DEL P. MARIO SERRANO MARTE, S.J. 

 

Estimados amigos,
Qué bueno poder leer los correos de tanta gente que busca solidarizarse con el pueblo Haitiano. En particular me alegra el que ustedes se estén movilizando pensando en la ayuda a largo plazo. Esto será muy necesario.

En estos momentos estoy en Haití coordinando esfuerzos junto a Kawas y Miller, compañeros jesuitas haitianos. De inmediato informo muy brevemente lo que hemos estado haciendo.

1. En  República Dominicana nos hemos articulado con las organizaciones religiosas y de la sociedad civil para dar el apoyo de forma coordinada y oportuna. Nos hemos dividido en diversas comisiones (salud, voluntariado, comunicación, relación con Haití, reconstrucción, contacto con donantes, acopio de donaciones) y nos hemos localizado físicamente en 5 puntos geográficos (Santo Domingo, Santiago, Dajabón, Elías Pina, Jimani, Pedernales y Puerto Príncipe). Desde estos puntos geográficos organizamos la ayuda, coordinamos el proceso, atendemos a las víctimas y levantamos información relevante.

Los jesuitas también nos hemos articulado con la vida religiosa (CONDOR) para ofrecer la ayuda. Uno de mis compañeros, Jorge Rojas, ha venido a Puerto Príncipe para acompañar una comisión que trabaja en ello. Por otra parte como jesuitas en AL estamos organizados para ir pensando dónde focalizar la ayuda que vamos recibiendo.

2. Yo me he establecido en Puerto Príncipe, en el noviciado jesuita, junto a otros compañeros del Bonó y del Centro Poveda que hemos venido en representación de la red de organizaciones de la sociedad civil de República Dominicana. Allí coordino con los compañeros jesuitas las acciones a desarrollar. Es mi segundo viaje y ya tengo dos días. Estoy ayudándoles a organizar el proceso y a canalizar la ayuda que viene de República Dominicana. Todavía estamos en fase de responder a la emergencia, que consiste en tener presencia solidaria, alimentación, medicina, higiene y un lugar para descansar.  Estamos acompañando directamente 8 puntos donde hay campos de víctimas.  Y a la vez compartimos la ayuda que nos llega con otros grupos que se acercan para pedir nuestra colaboración. Poco a poco vamos logrando un nivel más grande de organización que hará que esta ayuda sea más oportuna y efectiva.

Les comparto que las necesidades de emergencia son muchas. Además de las ya mencionadas se necesitan baños, tiendas de campaña y  vehículos para transportar la ayuda. A largo plazo hay que pensar en focalizar la ayuda en alguna prioridad sobre la cual concentrar nuestros esfuerzos. Yo entiendo que esta debe ser la educación. Tenemos que ayudar a que todos los niños de Haití tengan buenas escuelas con buenos profesores.

Tengo muchas anécdotas para compartir. De ellas escojo la siguiente. Salimos de Santo Domingo hacia Haití y de camino decidimos pedir a los camiones de donaciones, que ese día se dirigían a Barahona para ser depositados en una nave industrial, que nos acompañaran. Llegamos a Jimani, pueblo fronterizo con Haití, dejamos organizado un equipo con personal de Bonó y el Centro Poveda y cruzamos la frontera con dos grandes camiones de ayuda. Nos aseguramos de ser acompañados de seguridad militar. Llegamos al noviciado jesuita ya casi de noche y no descargamos los camiones por miedo a la reacción de la población. Ya no teníamos seguridad militar… Pero diligenciamos para tener dos policías para la vigilancia de esa noche.

Al día siguiente, temprano en la mañana descargamos y luego nos reunimos para organizarnos. Mientras nos reuníamos un gran número de personas empezó a golpear la puerta pidiendo que se distribuyera la comida. Detuvimos la reunión y pensamos en lo peor. Hubo que llamar a la policía. Llego la policía y la gente no se dispersó. El comandante nos pidió que les diéramos una botella de agua y les despidiéramos con la promesa de que también a ellos les daríamos de la ayuda recibida. La gente aceptó y les prometí que iría a hablar con ellos más tarde.

Esa tarde me acerqué a ellos. Nuestro noviciado está en la entrada de su barrio, que es muy pobre y en el que residen muchas víctimas del sismo. Esa tarde tuvimos una excelente asamblea de moradores. Entendieron que necesitábamos tiempo para organizar la distribución, nosotros entendimos que ellos también debían ser beneficiarios de nuestra ayuda. Les compartí nuestro miedo y sentimiento de inseguridad, ellos nos afirmaron que en la zona ellos pondrían la seguridad, se organizaron para recibir la ayuda y se comprometieron a ayudarnos a descargar los camiones de ayuda. No saben la alegría que me dio todo este proceso. Una alegría ligada a una nueva comprensión de la situación, a unas referencias muy concretas de personas, a una nueva forma de gerenciar la ayuda. Hay que integrar a la gente lo más que se pueda en el proceso mismo… Cuando se agolparon la gente a nuestra puerta recuerdo la voz y el rostro de Soucet, una mujer muy valiente que exigía comida, con enojo y valor. Recuerdo mi temor frente a tanta gente. Ahora veo caras amigas, gente con las cuales compartir y trabajar juntos por una misma causa… Ahora tenemos una seguridad y protección más fuerte que la que nos pueden brindar las fuerzas militares, tenemos el acompañamiento de quienes pretendíamos acompañar y ayudar…

 

Me detengo aquí por el momento. Nos seguimos encomendando al Dios de la vida y el amor que nos renueva diariamente aumentando nuestra esperanza en la posibilidad de un mundo más fraterno…

 

De ustedes,

 

Mario Serrano Marte SJ

Cortesía:  P. Juan Miguel Zaldúa, S.J., Socio de la Provincia de Venezuela.


¿Qué sabemos de Haiti?

Posted: Enero 17th, 2010 | Author: Rocío Silva Santisteban | Filed under: Kolumnas | Tags: | No Comments » Imagen de previsualización de YouTube

“Bajo las mantas, / en los pajonales/ bajo los puentes/ sobre los canales/ Hay cadáveres”. Estos versos del argentino Néstor Perlongher son una voz anticipada de lo que sucede en esta y otras tragedias parecidas: a la muerte no se le tiene respeto cuando la vida no tiene sentido. A la pobreza se le suma la desgracia y entonces se pierde dignidad. Los cadáveres haitianos aparecen en las veredas, bajo las telas blancas en el mejor de los casos, sobre los escombros, tiznados de blanco del cascajo, apilados uno sobre otros, formando un paisaje de cuerpos que parecen bolsas, pero que no tienen ni bolsas, no tienen ni fosas, no tienen ni dónde caerse muertos.

Los peruanos poco sabemos de Haití, es nuestro premio consuelo cada vez que nos encontramos en el penúltimo lugar de alguna situación terrible: ellos siempre estarán peor.  Para nosotros Haití es una mescolanza de destrucción, precariedad estatal, exotismo, población en extrema pobreza y gobiernos corruptos junto con vudú, zombis, Tonton Macoutes o las milicias de Papa Doc, y toda una suerte de corruptelas exóticas e ininteligibles, que convierten a esa parte de La Española en el país más olvidado de Occidente. A veces ni eso, a veces solo sabemos que Port-au-Prince está a una hora de Punta Cana, pero a ningún nuevo-rico-post-TLC se le ocurriría pasar sus vacaciones en Haití.

Yo conocí Haití por la literatura –inevitable– sobre todo por El reino de este mundo, la novela que Alejo Carpentier, el eterno cubano, nos dejó como legado sobre la rebelión de los esclavos Boukman, Toussaint-Louverture, Dessalines y, sobre todo, el legendario Mackandal, la primera revolución de esclavos autogenerada y sostenida en el tiempo, la única rebelión de esclavos triunfante en el mundo que forjó la primera nación independiente en América Latina. La novela, por supuesto, también incide en el reinado posterior de Henri Christophe y el declive de esa farsa llamada “nobleza haitiana”, una decadencia demasiado pronta para las luchas y victorias de estos grupos de hombres que solo tenían la fuerza de sus brazos para ser libres.  Eso me quedó de Carpentier: hombres y mujeres, en un Caribe que pulveriza por el calor, todos sedientos de vida.

Hoy algunos jóvenes conocen Haití a través de la música, sobre todo, de Wyclef Jean, a quien algunos recordarán porque salió en un video con Shakira (‘Hips don’t lie’), pero otros, por sus covers de los dos Bob (Marley y Dylan) pero, sobre todo, por su unión con otros jóvenes negros inmigrantes como él en Estados Unidos para formar The Fugees, el grupo que llegó al éxito mundial con Lauren Hyll. Sus canciones ahora en solitario hablan precisamente de la precariedad de Haití: “Si yo fuera presidente/ saldría elegido el viernes/ asesinado el sábado/ enterrado el domingo…”. Hoy Wyclef Jean es el artista haitiano que reclama con más ahínco redes de ayuda para su país y donaciones; aunque, como ya se sabe, una que es la reina de las sospechas también sospecha de los administradores de la desgracia. 

Así que no sabemos nada de Haití si seguimos repitiendo los lugares comunes. No sabemos nada de Haití si nos sentimos un poco mejores ante la desgracia ajena, si los denominamos “pobrecitos” como si solo fueran un país mendigante, si levantamos los ojos al cielo como si solo sobre ellos pudieran caer todas las calamidades. Pero tampoco es cierto: en Haití hay historias de dignidades, sabor, color y ahora dolor, y no necesitan conmiseración sino posibilidades.

Esta kolumna ha sido publicada el domingo 17 de enero de 2010 en La República.


Las 1001 mentiras y los 40 ladrones

Posted: Enero 10th, 2010 | Author: Rocío Silva Santisteban | Filed under: Kolumnas | No Comments »
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Ali Baba en versión del genial pintor inglés Aubrey Beardsley: cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

“Se requieren siete mentiras más, aparte de la primera, para acercarse ligeramente a un falseamiento óptimo de la verdad” esta frase de Martín Lutero, cuya precisión es tan fútil como absurda, se adecúa en este verano solapado a lo que vivimos mientras escuchamos a nuestro presidente patinando ante la encuesta de las 27 mil almas. ¿Ocho mentiras hacen el 10% de una verdad?

Algo así pensaba también el astuto de Joseph Goebbels, el ministro encargado de la propaganda de Adolf Hitler, quien solía decir que una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad. Si Lutero sancionaba la idea de mentir otras siete veces para sostener la primera; Goebbels, por el contrario, estimulaba la repetición de una mentira en  un eco casi infinito para darle cierta pátina de veracidad a una falacia. ¿Mil y una mentiras pueden construir entonces la realidad?

Jamás. Ni Goebbels, ni Sherezade, pudieron hacer agua del aceite. Una mentira es siempre, inextinguiblemente, una mentira, a pesar de que sea secreta, de que se disfrace, de que se mimetiza con el entorno. ¿Por qué los políticos son mendaces?, ¿por qué dicen mentiras con “una indiferencia interna respecto a lo verdadero y lo falso, a causa de la cual se miente uno incluso a sí mismo” como sostiene el filósofo austriaco Aurel Kolnai? En sociedades de democracias precarias los políticos hacen uso de esa delicada línea entre lo falso y lo verdadero para convertirla en un borde borroso y mugriento. Sucede que moralmente no nos choca la mentira porque nos hemos acostumbrado a ella, como el esclavo se acostumbra al cepo cuando ha dejado de soñar con la libertad. Los políticos se dicen y contradicen y se desdicen, para luego, frente a las luces y las cámaras, reafirmar lo contrario o lo que no se dijo al principio. No es cantinflesco, es obsceno.

La obscenidad y la mendacidad son parientes cercanos. Cuando alguien dice algo completamente falso sin conmoverse internamente, sin darse cuenta de aquello que le da a la mentira su nota de asquerosidad, es porque ha llegado a un cierto estado de des-humanización. Cuando uno no percibe a un gusano escurridizo y sinuoso –como lo es una falsedad– entonces se está mimetizando en un gusano; cuando uno no percibe la mendacidad de un político, entonces debería levantar la guardia.

La mendacidad es hostil pero no directa, una agresividad cobarde que se esconde en actitudes oblicuas, pero que penetra con su filo desollando la capacidad ética del receptor. Kolnai sostiene que el receptor de la mentira, al darse cuenta de la misma, debería sentir repulsión: le debería enervar esa sensación de cercanía ante algo contaminado por la falsedad voluntaria. El gran problema del Perú y de otros países es que hemos perdido esa capacidad de indignación y de asco, de repulsión positiva, ante los farsantes y los cínicos. ¿Se trata acaso de la docilidad ciudadana ante la estrategia de la propaganda de Goebbels: “miente miente que algo queda”? Si es así Goebbels no murió nunca y se convirtió en “sentido común” en América Latina. Si es así, de alguna manera, el fascismo ganó esa guerra y las otras guerras simbólicas: Montesinos debería cantar victorioso en su celda y las cenizas de Hitler brincar sobre la tierra.

Esta kolumna ha sido publicada por La República el domingo 10 de enero de 2010.


Nuevo provincial de los jesuitas

Posted: Enero 7th, 2010 | Author: Rocío Silva Santisteban | Filed under: Kolumnas | No Comments »

Miguel Cruzado, S.J., es el nuevo Provicial de los Jesuitas reemplazando en el cargo a Carlos Rodríguez Arana, S.J.

miguel_cruzadoMiguel Cruzado, natural de Paita (Piura), tiene 39 años y es sociólogo de profesión, graduado de la Pontificia Universidad Católica y acaba de ser designado como Provincial de la Compañía de Jesús en Lima, esto es, como una especie de coordinador general de la misma en el Perú. 

Cruzado ingresó a la Compañía de Jesús en el año 1995. Como jesuita hizo los estudios de Filosofía en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya y Teología en el Centre Sèvres de Paris, obteniendo la licenciatura en Georgetown University (Washington - Estados Unidos).

En el año 2005 fue ordenado sacerdote en la Basílica Nuestra Señora de la Merced de Paita y en el 2009 hizo la Tercera Probación (última etapa de la formación antes de hacer los Últimos Votos) en México. Hasta hace unos meses se desempeñaba como coordinador del Apostolado Social de los jesuitas del Perú y durante el mes de diciembre estuvo trabajando como párroco de Ocongate, Cusco.

De hecho se trata de un reto para la orden, en tanto Miguel Cruzado, SJ. es una persona muy joven, con una trayectoria académica y social muy sólidas y que, por cierto, ha despertado grandes espectativas sobre todo entre los jóvenes –jesuitas y laicos– vinculados a sus diversas áreas sociales y académicas.  

La Orden de los Jesuitas fue fundada por San Ignacio de Loyola en el año 1534. Al Perú llegaron en 1568 y ya entonces se dedicaron a la educación desde los colegios de caciques (en uno de ellos se educó Túpac Amaru), las doctrinas (destacando las famosas reducciones del Paraguay), el colegio San Pablo. Algunos de los jesuitas que tuvieron un rol destacado en el Perú fueron Francisco del Castillo, el místico peruano Antonio Ruiz de Montoya –quien escribió un libro muy intenso denominado Silex del Divino Amor–, el cronista José de Acosta y el enigmático Blas Valera, cuyo libro Historia Occidentalis, en cinco tomos, se perdió tras el saqueo de Cadiz por los ingleses. En la historia contemporánea algunos jesuitas destacados, entre otros, fueron Felipe Mc Gregor, Monseñor José Luis Dammert y el antropólogo Manuel Marzal.

A los dos últimos los conocí personalmente y tanto Monseñor Dammert –Obispo de Cajamarca– como Manolo Marzal –rector de la UARM– fueron personas que apostaron por una visión diferente del Perú, por una ciudadanía plural y por un debate de sus ideas desde un respeto a la otredad y a la diversidad.  Considero que Miguel Cruzado también hará el camino por esos mismos andares, con la franqueza piurana que lo caracteriza y la persistencia que se requiere en un momento  en que la Compañía de Jesús se enfrenta a nuevos desafíos.


Desocupan kasa okupa “Patio Maravillas”

Posted: Enero 5th, 2010 | Author: Rocío Silva Santisteban | Filed under: Kolumnas | Tags: | No Comments »

El término “okupa” de esta kolumna está tomado de la idea de “ocupar espacios” sin pedir permiso, simplemente por el hecho, de ser espacios libres que, por algún motivo, han sido olvidados por los demás. Esta idea básica es la que mueve a “okupar kasas” en Madrid y otras ciudades españolas. La idea es generada en Inglaterra y en Alemania en los años 70 y 80 del siglo pasado por los llamados “squatters”: jóvenes desempleados en busca de un espacio para vivir que se reunen en “comunas” y las organzan de manera libre según sus propias utopías.

Por algún motivo en España es donde más resistencia de estos espacios okupados se ha mantenido con los años. Uno de las últimas kasas okupadas que ha sido desalojada el día de ayer es el Patio Maravillas en Malasaña, centro de Madrid. Las kasas okupas no solo son lugares para vivir, sino básicamente, espacios donde compartir una manera de pensar anti-sistema. En el Patio Maravillas, por ejemplo, hay una tienda llamada Sin-Coste (con el logo del lagarto de Lacoste), donde hay ropa y accesorios de todo tipo, y uno entra, se los prueba y se los lleva. No tienen precio.

Así como no tiene precio, que estos jóvenes madrileños luchen y resistan al ataque del consumismo, y en medio de las amenazas, organicen un espacio autogestionado, donde se dictan talleres de todo tipo (desde español para inmigrantes hasta yoga para estresados) y donde se pone de manifiesto la idea de la “vida buena” tan ajena a los presupuestos ideológicos que proponen al desarrollo como una seguidilla de ganancias, lucro y usura. El Patio Maravillas era un centro social y cultural, donde se asesoraba extranjeros por abogados especializados, donde no solo se dormía sino que se vivía plenamente, y en donde también los niños tenían un espacio para opinar libremente: las llamadas “chiqui-asamblea”.

Aquí un video del Patio Maravillas.

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Pero como lo han sostenido los okupas madrileños desde hace años: una kasa se cierra, otra kasa pronto se abrirá…


Resistencia: ¿los ricos son dueños del 2010?

Posted: Enero 3rd, 2010 | Author: Rocío Silva Santisteban | Filed under: Kolumnas | No Comments »
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Genial muestra del arte del graffitero Bansky.

Hace años entrevisté a un filósofo español que escribió sobre la ética de los náufragos: ¿podemos tener ética en un momento de precariedad y desesperación? Él respondió que sí, siempre, que aun en casos desesperados y de precariedad extrema se deben tomar decisiones apelando a una ética elemental. Y me advirtió que la indignación es un gran sentimiento para lograr ese primer paso. Unos cuantos años antes, entrevisté a una señora que vendía tejas en el camino a Humay. La señora era muy pobre, tenía apenas una casa de madera, una cocina de kerosene, en donde, acondicionadas en situación apretujada, estaban las tejas sobre un mantel de lino blanco impecable. Las condiciones de su repostería eran paupérrimas, pero de una blancura de nieve. Le tomé unas fotos y ella me pidió previamente un tiempo para arreglarse, colocarse delicadamente unos pendientes baratos, y esas fotos fueron la imagen de la mujer más digna que he tomado en mi vida. La dignidad no está en la pobreza, pero es más difícil, es muchísimo más difícil, encontrarla entre los ricos.

Dignidad e indignación parecen ser dos lados de la misma moneda. Hace doscientos años la relación entre los ingresos de pobres y ricos era de 9 a 1; ahora, es de 60 a 1. ¿Qué significa en buena cuenta eso? Que, por ejemplo, tres de los multimillonarios de la revista Forbes son dueños de la misma cantidad de dinero que el PBI de los cuarenta y ocho países más pobres. La fortuna de Bill Gates, nomás –por nombrar a uno de los “ricos buenos”–  es igual a la suma de la fortuna de 106 millones de estadounidenses. ¿Qué hacen con esa cantidad de dinero? La re-invierten, pierden y ganan, la juegan en Wall Street casi como si fuera Las Vegas y a veces producen terremotos económicos que pueden llevar a la pobreza, precisamente, a esos 106 millones mencionados. Por eso es falsa la hipótesis de que la riqueza no genera pobreza, como sostienen algunos mantras del libre mercado; quizás no en un laboratorio de índices al vacío, pero cuando se tienen que tomar decisiones éticas, y estas responden al afán de acumulación capitalista, los productos de estas decisiones pueden ocasionar la caída de hipotecas, de precios y hasta de los índices de PBI de países ninguneados. 

La globalización ha creado un efecto de “aparente” igualdad de acceso a la información y a ciertos bienes que circulan por el mundo más baratos que hace cien años; pero esto es potencialidad pura pues, en la realidad dura y cruda, el acceso a esos bienes e incluso a otros intangibles, como la salud, la educación, la democracia, está cada vez más limitado. Por eso los afanes de Rupert Murdoch por organizar un sistema de copyright inescrutable para pretender cobrar por el acceso a sus periódicos en Internet; y por eso nosotros, en nuestra resistencia pasiva precaria, seguimos pirateando a diestra y siniestra, sobre todo, software. Una de las luchas del 2010 tiene que ser el acceso libre al conocimiento.

Pero otra, la principal, es el acceso al tiempo. El tiempo de los países capitalistas periféricos, como el nuestro, nos rompe la espina dorsal con sus angustias, sus premuras, sus colas interminables, sus combis a velocidad de tortuga. El tiempo para los multiempleados se vuelve cruel y maligno. Y nos chupa la vida. Con algo de tiempo podemos poner en marcha el pensamiento crítico, la conciencia sobre los discursos autoritarios, la indignación ante actos tan indignos y viles como esos vergonzosos indultos, esos vergonzosos archivamientos de pruebas en los Petroaudios, esos silencios cómplices, o ante la ignominia de las universidades chicha.

Para este 2010 les deseo tiempo, dignidad e indignación.

Esta kolumna ha sido publicada el domingo 3 de enero de 2010 en La República.

La imagen de Bansky es de aquí.


Cuando dos poetas se casan

Posted: Diciembre 28th, 2009 | Author: Rocío Silva Santisteban | Filed under: Kolumnas | No Comments »
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Rara foto de Ted Hughes y Sylvia Plath con trenza y el pelo extrañamente oscuro (Archivo Universidad de Emory).

  

Ted Hughes y Sylvia Plath han sido dos de los grandes poetas en lengua inglesa: dos egos inmensos que no cabían en un mismo matrimonio.

 Las más apasionantes historias suelen escribirse en renglones torcidos. Sylvia Plath (1932-1963), es considerada una de las más importantes poetas norteamericanas, icono de las feministas de los 70 y emblema de la mujer talentosa que se autosabotea por miedo a sí misma, se suicidó hace 45 años, poniendo la cabeza en el horno de gas. Minutos antes había preparado sendos vasos de leche tibia para sus hijos, Frieda y Nicholas, los dos niños que había tenido con el poeta británico Ted Hughes (1930-1998).

 

Las circunstancias de su muerte y sobre todo, de la separación matrimonial, así como los nueve meses previos vividos entre depresiones profundas y crisis maníacas que Sylvia paleaba escribiendo con fruición, convirtieron a Ted en el punto del blanco de las más feroces críticas. El poeta autor de “Lupercal”  había abandonado a Plath cuatro meses antes de su suicidio, por otra escritora, algo mediocre y también suicida, Assia Webill, quien seis años después imitaría a Plath con el agravante de matar también a Shura, la hija que tuvo con Hughes. “Desde entonces el odio de las feministas contra Hughes no tiene límites. En más de una de sus presentaciones, alguna mujer de la audiencia le ha gritado: ¡Asesino!” es lo que ha dicho Antonio Cisneros hace años en un apasionado artículo sobre el tema.

 

Al parecer, más allá de los exaltados términos de algunas feministas extraviadas, Hughes dio ciertos motivos para agudizar los desencuentros. Según confesión propia destruyó el último diario de Plath para evitar que sus hijos lo lean (el diario que abarcaba de 1959 hasta tres días antes de su muerte), y también admite, que el penúltimo diario desapareció sin dejar huella. La biógrafa más destacada de Plath, Linda Wagner, sostiene en la introducción de su libro que Ted Hughes y su hermana Olwyn, albacea literario de Plath, sugirieron tantos cambios al manuscrito que ella tuvo que negarse pues “llegué a la conclusión de que sólo me concederían los permisos si accedía a cambiar el manuscrito para reflejar el punto de vista de los Hughes”.

 

El poeta británico siempre se negó a cualquier entrevista vinculada a su difunta esposa; apenas unas líneas en la introducción de los diarios dan cuenta de lo que él opinaba de ella como escritora y su sorpresa al descubrir, mientras ella recitaba tres versos cruzando un umbral, esa verdadera personalidad que se escondía —según él— tras numerosas máscaras, “fue como si un mudo empezara a hablar” dice.

 

Hughes evitó mezclar el nivel literario e intelectual con el afectivo, hasta febrero de 1998 en que da a las imprentas su ya célebre libro Birthday Letters. Lo publica sabiendo que sufría de un cáncer al colón incurable, que tras 18 meses de silencioso y estoico suplicio, cobró la implacable deuda: Hughes murió el 29 de octubre a la edad de 68 años. A diferencia de la joven autora de Ariel, el Poeta Laureado por la Reina Isabel II, gozó de fama en vida y llegó a ganar los premios más prestigiosos de Inglaterra, entre ellos el Forward Poetry Prize por el mencionado libro, amén de los más de cien mil ejemplares agotados en menos de pocos meses.

 

Los poemas de Cartas de Cumpleaños son 88, todos escritos durante estos treinticinco años, todos con un referentes concreto: la esposa muerta. A ella le habla, le incrimina, le reprocha, le pide perdón, la exalta, la llama, le exige. Recuerda los momentos de desesperación, los primeros encuentros, su facha de Veronica Lake, su París de americana solitaria mirándolo todo desde una pensión, su odio a España, la incomprensión, el error que él cometió intentado hacerla calzar en su paradisíaco Devon. Se trata sin duda de un libro importante, quizás el libro de poesía más importante del año 1998: “Esta es sólo una historia —escribe el poeta— Tu historia. Mi historia”. Ella, muchos años antes, también le escribió “De las cenizas/ con el cabello rojo me levanto/ y me como a los hombres como aire…”

 

En marzo de 2009, el hijo de ambos, Nicolas Hughes, profesor de ingeniería pesquera y oceonografía en la Universidad Fairbanks, Alaska, se suicidó después de una aguda crisis depresiva.  Al parecer, un mal de familia.

  

 Fragmento del diario de Sylvia Plath

“Lo que quiero decir es: ESTA aquí; en Cambridge. Me he tropezado con Bert: ‘Anoche Luke y Ted te tiraron piedras a la ventana’. Un júbilo inmenso galopó por mi interior; recordaban mi nombre, se equivocaron de ventana y yo estaba afuera, bebiendo con Hamish, pero existen en este mundo de aquí. He murmurado un comentario alusivo: diles que vengan a verme, o algo parecido, y me he alejado pedaleando (…) Chris, provisto de instrumentos de tortura: acababa de ver a Luke y a Ted en la calle esta misma mañana, no vendrán. No lo harán con la sobria luz gris de la mañana. No vendrán. Pero vinieron anoche, a las dos de la madrugada, me ha dicho Philippa. Tiraron barro a su ventana y repitieron mi nombre, mezclando las dos cosas, el barro y mi nombre; mi nombre es barro.

 

Fragmento de Visita de Ted Hughes

“…Con mi amigo,/ Después de la medianoche, me paré en el jardín/ Boleando terrones de tierra a una ventana oscura./ Borracho, él estaba seguro que era tuya./Medio borracho, yo no sabía que estaba equivocado./ Tampoco sabía que estaba audicionando/ Para el papel masculino en tu drama (…) Me movía a través de esos gestos— observado y juzgado/ Sólo por la oscuridad de esas estrellas y por una sombra/ Desconocida por ti y sin conocerte/ esperando encontrarte, y perdiendo, y otra vez perdiendo (…)Diez años después de tu muerte/ La encontré en una de las páginas de tu diario, como nunca,/ El golpe de tu alegría/ Cuando escuchaste esa historia. Luego el golpe/ De tus oraciones y bajo esas oraciones el pánico/ Las oraciones no pueden crear el milagro…”

 

Traducción Aura Manrique

 

Más información al respecto (en inglés) aquí en The Mail Online

 


Depresión post-party

Posted: Diciembre 27th, 2009 | Author: Rocío Silva Santisteban | Filed under: Kolumnas | No Comments »

depresion-post-navidadLas lágrimas salen sin duelo, como diría Garcilaso, corriendo. Eso le molesta a mucha gente, hasta al médico. Me lo dice de alguna manera, no me dice por qué, quizás se trata de que no puedo entrar en esa especie de auto-compasión y yo lo sé perfectamente. Pero no quiero auto-compadecerme, quiero que se compadezcan de mí.  ¿Es mala, acaso, la compasión? No me refiero a la propia, sino a la que podemos dar por los demás sin tener que sentirnos superiores. La compasión es un sentimiento que tiene dos entradas: una negativa en tanto “encumbra” al que compadece, el que compadece se siente “bueno” en relación con el otro; la otra entrada es de solidaridad humana, en el sentido más fino del término, en la medida que podemos dar nuestra humanidad al otro.
¿Por qué quiero que se compadezcan de mí?, ¿para buscar esa humanidad? En realidad, me he dado cuenta de que estoy harta de “estar a cargo”. En estas fechas me da por eso. Quisiera que alguien tome mi lugar. No quiero compasión para sentirme auto-satisfecha y victimizada: quiero exigir solidaridad. ¡Pero eso no se puede exigir! Tengo una fatiga mental de peso plomo y un cansancio en todos los huesos; y no sé cómo tratarlos, tiene que ser a partir del descanso y de la planificación, pero, ¿cómo salir de este marasmo, de esta inercia hacia la petrificación?, ¿cómo salir planificada y racionalmente de todo esto?

A veces una no puede estar “en foco”: no puede siquiera terminar de leer un libro. Simplemente no puede quedarse quieta y deslizar los ojos sobre las líneas, porque dentro de una algo nos empuja a pararnos, a entrar en internet, a la dispersión total… o a quedarnos mirando televisión, pasmadas y aplastadas. Hacer tontería y media, dispersas, dispersas, dispersas…  Creo que esto también tiene que ver con la tristeza.

Cuando me pasaba algo, y era chica, llamaba a mi papá. Él venía en su Ford Falcón azul y me escuchaba, pacientemente. Él sabía que no podía hacer nada, sólo me daba su pañuelo mientras yo lloraba y le iba explicando mis pequeños problemas. Mi papá me decía siempre: “ten paciencia, comprende…”. Sabiendo él que no podía quedarse conmigo, me enseñó a poder hacerlo por mí misma, decía que debía tratar de superar el momento, me daba pautas para pensar racionalmente en el problema… yo quería en ese momento que él enfrente los problemas por mí, pero eso no sucedió nunca… él me dio pautas para poder “sobrellevar” esos problemas.

Extraño a mi padre, extraño nuestras conversaciones, ese pañuelo blanco. Él supo enseñarme a que yo responda por mí, quizás el inconveniente es que me enseñó a que yo podía cargar con todos los problemas. Me enseñó de algún modo una ambición de omnipotencia (de que “yo resuelvo”). Y eso me desgasta demasiado. Dicen algunos amigos que he extremado mi racionalidad y que solo mi propia fe de que algo, mucho más grande que yo –lo que podríamos llamar Ni-el-Ser-ni-el-No-Ser–, pueda sacarme del marasmo me permitirá salir. Eso, el saberme indefensa y entender que esa indefensión no tiene que ver con mi niñez y el miedo, sino con la simple condición de mi mortalidad.

Esta kolumna ha sido publicada el domingo 27 de diciembre en La República.  La ilustración es de aquí.