renace de las cenizas

El Sonko

Publicado: 2017-02-06


Yo lo quería al Sonko.

Lo quería.

Era un perro fuerte

chusco

elegante

con su manto negro

y su apariencia de ovejero

ladraba encapsulando al mundo.

Yo sugerí el nombre:

corazón que palpita

cruzando el río

manso como la lluvia

pero con arterias

de furia.

Yo lo quería al Sonko

de niña le habría huido

por pánico

a la otredad llena de pelos y babas

pero a esta edad, doblando la vida

el Sonko me lamió la mano

y yo quedé asida

a ese otro ajeno a mí misma

con más lenguaje y lengua que los humanos.

El Sonko corría tras los patos

y los gansos

y yo le regalaba huesos

restos

una caricia sobre el manto negro

esperando un ladrido.

No era mío pero no era de nadie

libérrimo y chusco y manso

humilde entre los humildes

y único.

Yo solo lo quería

como a veces quiero a un humano

acariciando dando pidiendo

y agazapándome.

Yo lo quería al Sonko.

Ni ahogado ni envenenado

puede dejar de latir

en esta memoria

que a veces llora y a veces ríe

en medio de la madrugada.

Yo lo quería al Sonko.

y él me ladraba.


Escrito por

Rocío Silva Santisteban

Rocío Silva-Santisteban Manrique (Lima, 1963) Escritora, profesora, activista en derechos humanos y políticamente zurda.


Publicado en

Kolumna Okupa

Artículos, kolumnas, reseñas de libros, poesía y reflexiones varias de Rocío Silva Santisteban.