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Frenta amplio vintage.

El caníbal es el otro II

Sobre la ruptura del Frente Amplio

Publicado: 2017-07-11

En su famoso ensayo, recién reeditado por el IEP, mi colega, amigo pero, sobre todo, gran crítico cultural Víctor Vich, sostiene que la relación entre el letrado y el subalterno dentro del campo de los intelectuales ha sido siempre de “invención del otro” a partir de un certero análisis de Lituma en los Andes, la novela de Vargas Llosa. Pero el punto que me interesa a mí resaltar del libro El caníbal es el otro, con la intención de entender cómo los peruanos y peruanas creamos nuestras narrativas sobre la otredad, es que tanto en el espacio de la cultura y lo letrado como en el espacio de la política, construimos a un “otro” funcional al “nosotros” que queremos consolidar. Y esa construcción se produce sin querer entender al otro; negando absolutamente su posibilidad ontológica: negando su posibilidad de ser.

En el caso de Lituma el otro es un bárbaro, serrano, quechuahablante, mujer y caníbal. En realidad, no interesa que lo sea o no lo sea, como sostiene Vich, lo que interesa es el montaje del aparato de dominación. En otras palabras, si ellos o ellas son caníbales, ergo, deben ser des-humanizados. El otro es así organizado desde un mandato apremiante para “nosotros” y “nos” permite seguir circulando en tanto identidad. “Nos” permite seguir construyendo al monstruo fuera de “nosotros”. Como sostiene Vich: “el caníbal es un fantasma del colonizador y, de esta manera, la construcción social de la otredad resulta simplemente un problema especular” (Vich 2003:68).

Hoy me quiero volver a referir a la extraña narrativa que los dos lados de la izquierda en el Congreso han construido para desautorizarse mutuamente. Si antes, en los 80, las grandes discusiones eran programáticas (estalinistas vs maoístas; maoístas vs guevaristas; troskos vs todos), hoy no tenemos ni la más mínima idea de por qué se ha llegado hasta este extremo de una ruptura total entre 10 y 10 congresistas: los que dicen representar a Tierra y Libertad y los que dicen representar a Nuevo Perú, obviamente siendo todos, elegidos por el Frente Amplio.

Ambos grupos han construido a los otros como sus referencias especulares para desautorizarlos: unos por endogámicos, otros por querer ser demasiado exogámicos; unos por infraternos (léase traidores), otros por caudillistas; unos por verolovers, otros por aranistas. Todos organizando al otro totalmente funcional a sí mismos: acérrimos culpables de todos los males y negándose al más mínimo reconocimiento de la alteridad. No pido diálogo, por lo menos pido reconocimiento de la otredad. Pero seguro que quienes me leen, dependiendo de qué lado estén, me echarán la culpa de pertenecer al otro lado.

Congresistas: sus rupturas no revelan la posición de las bases. Congresistas: sus veleidades no están a la altura de nuestro trabajo. Congresistas: todos, diez de un lado y diez del otro, tendrán que rendirle cuentas al pueblo que los eligió. Congresistas: en el encuentro del Frente Amplio Metropolitano de marzo, con verolovers y aranistas juntos, llegamos a la conclusión de que el gran problema del FA eran ustedes.

¿Y nosotros vamos a permitir ser simples testigos de esta mesa caníbal?


Esta kolumna ha sido publicada en la edición impresa de La República el día de hoy, pero aún no está en la edición virtual.


Escrito por

Rocío Silva Santisteban

Rocío Silva-Santisteban Manrique (Lima, 1963) Escritora, profesora, activista en derechos humanos y políticamente zurda.


Publicado en

Kolumna Okupa

Artículos, kolumnas, reseñas de libros, poesía y reflexiones varias de Rocío Silva Santisteban.