reconoce sus orígenes

¿Ollanta Humala era de izquierda?

Una respuesta a las derechas mediáticas que deslizan ahora su no reconocimiento de la cooptación que hicieron del ex presidente Humala

Publicado: 2017-07-19

¿Qué te financie Lula da Silva o Hugo Chávez te hace de izquierda? Absolutamente no. Eso te hace, simplemente, tener una visión de la realpolitik avenida a la pragmática del Foro de Sao Paulo. Cuando a Humala se le preguntaba si era de izquierda o de derecha, él de polo rojo o camisa blanca, siempre decía que “era de abajo”. Retórica pueril para las masas en campaña electoral.

Ayer Semana Económica, aprovechando la caída de Humala y Heredia, ha lanzado un editorial en el que se refiere a la corrupción “de la izquierda”, cuyo solo titular “O maduran o se van”, es el ejemplo vivo de lo que implica el autoritarismo de la República Empresarial. La idea es deslizar que la tremenda corrupción de Odebrecht a nivel latinoamericano es “de izquierda” cuando, en realidad, es la corrupción del capitalismo mafioso, extractivista y corporativo.

Hablemos claro: la corrupción no tiene color político. Los líderes de izquierda de verdad, como el mismo Lula, sindicalista de base, están embarrados en este vendaval de apoteósicos proyectos para darle beneficios a múltiples empresas brasileñas. Considerando las necesidades de las grandes masas de desocupados en Brasil, lo que ha hecho el PT es realmente una traición. Brasil es uno de los países más desiguales del mundo, con brechas de espanto entre los que tienen y los que no tienen, y millones de niños que, como canta Chico Buarque, “se alimentan de luz”. La idea de los presidentes progresistas que pactan con los empresarios “nacionalistas” ha sido hacer caja para la “inclusión” pero, por otro lado, traicionar a los pueblos indígenas sacando adelante proyectos como los de Bello Monte. El paradigma del desarrollo los quebró.

El caso de Humala es completamente diferente. Desde que pactó con la República Empresarial nombrando a Castilla como Ministro de Economía para menguar las amenazas del empresariado extractivista, Humala se posicionó en sus indefiniciones: un nacionalista demodé acogotado por una clase empresarial que lo cerca en sus necesidades urgentes de sacar proyectos adelante.

Acordémonos que todo el congreso por unanimidad, incluyendo a liberales y fujimoristas, aprobó la ley de Consulta Previa, que se atascó con el reglamento y luego con la base de datos y sigue siendo utilizada solo en la medida de que no obstaculice “el desarrollo”. Ese fue el comienzo de una serie de decisiones sistemáticas para agradar a la clase empresarial: la Ley 30230 (paquetazo antiambiental) fue la cúspide. Al margen del aparato normativo para criminalizar la protesta social o permitir que la PNP o el Ejército hagan uso “flexible” de la fuerza durante conflictos, por eso, Humala tiene en su haber 53 asesinados en conflictos sociales.

¿Eso es gobernar siendo de izquierda? Obviamente no. Humala nunca lo ha sido. Es simplemente un nacionalista populista que, congenió con Chávez cuando le combino, luego con Lula por iguales razones, y finalmente le pasaron la cuenta las empresas corruptas. Todas las campañas electorales de Toledo, García y Humala han coqueteado con los derechos sociales y económicos (“Agua sí, oro no”) con el único objetivo de ganar con promesas que no iban a cumplir.

Que un grupo de izquierdistas de los 70 le hayan seguido, desde la propuesta de la Gran Transformación –término de un reformista Polanyi– hasta los nombramientos en embajadas en el extranjero, no implica que Humala sea el paradigma de un líder ni socialista, ni antiextractivista, menos izquierdista.

Esta kolumna fue publicada ayer en La República.


Escrito por

Rocío Silva Santisteban

Rocío Silva-Santisteban Manrique (Lima, 1963) Escritora, profesora, activista en derechos humanos y políticamente zurda.


Publicado en

Kolumna Okupa

Artículos, kolumnas, reseñas de libros, poesía y reflexiones varias de Rocío Silva Santisteban.