dialoga en Lima y en Loreto

Honor y gloria a Sam Shepard

Ha muerto el último gran dramaturgo estadounidense

Publicado: 2017-08-02

Alto, flaco, desgarbado, guapo, talentoso como él solo: inconmensurable en sus actuaciones y en su escritura. Ha muerto un grande del teatro y la literatura estadounidense, y quizás, muchos solo lo conozcan por sus actuaciones en roles secundarios o por su explosivo y largo matrimonio de tres décadas con Jessica Lange. Pero Sam Shepard (73) no solo ha sido uno de los prolíficos autores de Off Broadway con sus 40 obras de teatro sobre la desintegración de la familia y las crisis de valores en una modernidad hiperindividualista, sino también un gran crítico del sistema social que centra sus objetivos en el éxito a toda costa, en el consumo y en lo que Vallejo, uno de sus autores admirados, sentenciaría como “en ti solo en ti solo en ti solo”. En 1979 ganó el Pulitzer por Buried Child: terrible historia de un incesto.

Nació en las praderas del Oeste donde aprendió a montar a caballo casi al mismo tiempo que a caminar e hizo de todo antes de ser dramaturgo y actor: mozo de cuadra, ranchero, recolector de tomates en California, y mozo en los bares de Nueva York, de donde lo botaron por quedarse escuchando toda una canción completa cantada por Nina Simone. Su rostro lleno de arrugas, macizo, de huesos fuertes y prominentes, parece sacado de una de esas clásicas propagandas de cigarrillos, donde los “hombres son duros” y la naturaleza traicionera.

Pero para Shepard la naturaleza era su gran aliada, por eso vivía en un rancho de Kentucky y, por el contrario, abjuraba de las urbes y la fama. Shepard sostenía que la soledad “es la experiencia central de la vida moderna. Todos luchamos contra la soledad. Hay quien la elude buscando la seguridad de una familia, otros se rodean de gente. Yo escribo porque es una compañía constante. Llevo mis cuadernos a todas partes. Cuando escribo no me siento solo y necesito esa soledad para escribir. Es un conflicto sin solución”.

La extraordinaria película de Wim Wenders, Paris Texas, protagonizada por Natasia Kinski, estuvo inspirada en Crónicas de Motel, una especie de autobiografía hecha de retazos de textos, crónicas, poemas, narraciones cortas, y fue el mismo Shepard quien escribió el guión a pedido del director alemán. Precisamente Shepard usó unos versos del vate de Santiago de Chuco como epígrafe de sus Crónicas de Motel: “Algo te identifica con el que se aleja de ti, y es la facultad común de volver: de ahí tu más grande pesadumbre// Algo te separa del que se queda contigo, y es la esclavitud común de partir: de ahí tus más nimios regocijos”. Este descentramiento del yo es, de alguna manera, lo que caracteriza también la poesía y la prosa de este magistral dramaturgo.

Con Jessica Lange.

El 21 de mayo del 2007 San Shepard leyó en Nueva York tres poemas de César Vallejo, incluyendo Los Dados Eternos, como parte del homenaje que el PEN le hizo a nuestro poeta nacional. Antes y después Shepard repitió esta frase en casi todas sus entrevistas: “no soy una estrella de Hollywood, soy un escritor”.

Esta kolumna fue publicada el 1 de agosto en La República.


Escrito por

Rocío Silva Santisteban

Rocío Silva-Santisteban Manrique (Lima, 1963) Escritora, profesora, activista en derechos humanos y políticamente zurda.


Publicado en

Kolumna Okupa

Artículos, kolumnas, reseñas de libros, poesía y reflexiones varias de Rocío Silva Santisteban.