la furia naranja de Chávarry

gráfica lici ramirez.

EL CUENTO DE LA MUCHACHA

Distopía a la manera de Margaret Atwood

Publicado: 2018-06-26


Perú 2038. Después de la Nueva Constitución que declara al Perú como una república teocrática y del cierre del congreso y otras caducas instituciones republicanas, la Asamblea de los Elegidos, máximo representante del poder en nuestro país, ha nombrado al Pastor Flores como el presidente de la nación. Los gobernantes apelan a la Ley de la Costumbre como su máxima fuente de poder. Por la Ley, las mujeres han debido regresar a las casas a sus tareas tradicionales o aceptar solo trabajos de tercer orden recibiendo el 60% menos del salario de un varón. Son los varones los sujetos del derecho y, por lo tanto, toda persona que no sea varón de mediana edad y grado de instrucción completo debe de cumplir con una serie de formularios para poder ser incluido en la peruanidad.

Las mujeres rurales han sido esterilizadas en su mayoría, sobre todo las amazónicas y las mujeres de la sierra sur, con la finalidad de que puedan trabajar como pongas en las casas de los Señores de las Tierras y para controlar los brotes de terrorismo que, desde finales del siglo XX, se esparcieron entre esa población subversiva.

Los Señores de las Tierras detentan el poder de decidir qué empresa entra a concesionar los territorios y, por eso, están en directo vínculo con las grandes corporaciones que manejan los gobiernos de la antes llamada Latino América. Algunas de estas jóvenes tienen la suerte de salir a las otras naciones a seguir contribuyendo con su docilidad y amor al servicio de patrones extranjeros.

Pero muchas de estas mujeres esterilizadas, adolescentes entre 12 y 16 años, han sido trasladas a la costa para que puedan trabajar como “muchachas” —título honorífico— en las casas de los dueños de las corporaciones, así los jóvenes adolescentes que no pueden contener su castidad, se inician en la masculinidad con jóvenes limpias y de buenas costumbres, y postergan el matrimonio hasta terminar con sus entrenamientos en los usos tradicionales del patriarcado peruano (imposición del acto, dominación masculina, gestión de la sumisión, gileo solapa, entre otras).

Toda sospecha de conductas contranaturas es alejada de la población para evitar el contagio. Estos sujetos no-peruanos, incluyendo ex congresistas, se encuentran en una zona de conservación, Challapalca, modificando sus conductas disfuncionales a través del trabajo agrícola y minero.

En su mayoría son varones pues las mujeres de conductas disfuncionales han sido doblemente operadas —esterilizadas y se les ha practicado la ablación del clítoris para evitar quirúrgicamente sus malas conductas— y reubicadas como “muchachas” en zonas de guerra externa como las fronteras con los países traidores del norte que, según alertas de los servicios de inteligencia, apelan a la caduca OEA para cuestionar la teocracia peruana.

En el 2029 un grupo de subversivos intentaron hacer explotar la Asamblea de los Elegidos. Todos fueron colgados de diversos árboles en las zonas de mayor concentración de varones de las ciudades como sanción ejemplar y pedagógica.

No olvidemos que la Nación Teocrática se inició a finales de la segunda década de este siglo con la elección de partidos fundamentalistas en el extinto congreso y con la aquiescencia de los políticos dizque liberales que permitieron el avance del retroceso.


Espantosa distopía antifeminista publicada en La República hoy.


Escrito por

Rocío Silva Santisteban

Rocío Silva-Santisteban Manrique (Lima, 1963) Escritora, profesora, activista en derechos humanos y políticamente zurda.


Publicado en

Kolumna Okupa

Artículos, kolumnas, reseñas de libros, poesía y reflexiones varias de Rocío Silva Santisteban.